Las fotos de progreso son opcionales. Para algunas personas que usan un GLP-1 hacen más visibles los cambios graduales que la báscula. Para otras resultan demasiado expuestas o difíciles emocionalmente. No las necesitas para hacer un buen seguimiento y nunca tienes que compartirlas.

Si decides hacerlas, empieza por la privacidad. Usa una carpeta en un dispositivo o servicio de almacenamiento en el que confíes, activa la configuración de privacidad que quieras y evita poner en los nombres más información personal de la necesaria. Una carpeta privada por año o periodo de tratamiento suele ser suficiente.

Mantén una rutina sencilla. Haz fotos solo con un intervalo que te resulte manejable, en un lugar y una iluminación parecidos cuando sea posible y con ropa que te permita comparar de forma razonable. No necesitas una pose perfecta ni un antes y después llamativo. La constancia hace que el registro sea más útil que la frecuencia.

Usa etiquetas simples, como la fecha y una nota neutral: "revisión de ocho semanas" o "misma ropa". Guarda datos más sensibles, como peso, medicamento, dosis, medidas, síntomas o estado de ánimo, en un registro separado en lugar de incluirlos en el nombre del archivo. Así conservas más control sobre lo que deseas mantener o borrar.

Al revisar las fotos, colócalas junto a otras notas del GLP-1: tendencia del peso, medidas, cómo te queda la ropa, fuerza o movilidad, apetito y cómo te has encontrado. Una foto no muestra si un tratamiento es adecuado, cuánto han cambiado la grasa o el músculo ni si un síntoma requiere atención. Es un registro personal, no una valoración clínica.

Interrumpe la práctica si te deja más angustiado, pendiente o presionado que informado. Esta guía es solo para organizarte y no sustituye al consejo médico. Para preocupaciones sobre el tratamiento, síntomas o cambios corporales, habla con tu prescriptor u otro profesional sanitario cualificado.